Y sin embargo… ¿el embargo?

Como buenos Galileos, los cubanos solemos encontrarnos muchas veces en una de esas encrucijadas de conciencia que nos hacen replantearnos verdades establecidas, y aun cuando sabemos que Cuba no es el centro del universo, como buenos Galileos, optamos por la carta de mantener el estatus quo. La diferencia es que no estamos en el Renacimiento y para corroborar nuestras teorías hace falta más que un telescopio; o al menos uno que no sea como el de Buena Fe, ese por el que “la Luna se ve, Marte se ve y hasta Plutón se ve, pero el meñique del pie… no se me ve”. 

Estamos acostumbrados a que nos cuenten por el noticiero los innumerables problemas de otros países y lo mucho que va aumentando nuestra producción y cuando no… ¡pues la culpa es del bloqueo! Ha sido tanto el pasar la bola de la responsabilidad ante lo mal hecho, ante lo disfuncional, que el dichoso bloqueo se ha ido convirtiendo en una suerte de criatura oscura, ajena y malévola, omnipresente y sobrenatural en la que, como buenos Galileos, no estamos dispuestos a creer. Miramos hacia la Luna, Marte o Plutón por nuestro telescopio y sólo vemos las típicas manchas, gases, luces y sombras de los cuerpos celestes. Pero tampoco un microscopio nos dará la respuesta.

Si bien creo que el más nocivo bloqueo es el interno, el bloqueo de la mente, el bloqueo burocrático, el auto-bloqueo; el llamado “embargo” al que los Estados Unidos llevan sometiendo a Cuba por más de 50 años ha sido la más prolongada agresión económica de la historia moderna, una cabronada de marca mayor, totalmente ilegítima y extraterritorial y que el pasado noviembre condenaran oficialmente 188 países ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Cuba contra Bloqueo

Tanto hemos culpado al bloqueo que nadie quiere saber de él. En todo caso, ha pasado a formar parte de otro de los tantos personajes del choteo criollo. Aunque de modo general en contra de su aplicación, que a fin de cuentas le afecta especialmente al pueblo, a la mayoría de los cubanos, en su vida cotidiana, cansados de tanta cháchara al respecto, le “resbala” el tema. Algunos afirman que en ese saco no caben todas las culpas. Otros aseguran no entender la torpeza yanqui de mantener una medida que no solo limita a sus propios ciudadanos sino que además sirve de pretexto para escudar las ineficacias de un sistema cubano, que, a pesar del llamado embargo, se mantiene en pie.

Lo cierto es que se estima en un promedio de 500 mil millones de dólares la afectación del bloqueo norteamericano a la economía de la Isla y que los hospitales carecen de algunos medicamentos especiales pues está prohibida su venta a Cuba o que, de forma general, el país tiene que obtener la mayoría de los productos que inciden directamente en la vida de sus habitantes, a través de intermediarios en zonas alejadas y a precios disparados.

Podría seguir enumerando consecuencias, la lista es bien larga. bloqueo-cuba1Pero el bloqueo perdura y aunque tiene sus rachas de flexibilización, al menos en cuanto a los viajes desde y hacia la Isla –con licencias culturales-, no parece que Mr. Obama tenga intenciones de hacer realidad su voluntad de cambio al respecto. ¿Qué lo detiene, si está más que visto que a fin de cuentas el dichoso bloqueo no ha cumplido su objetivo? Se escuchan criterios… De hecho, escribo este post porque he escuchado recientemente opiniones que aseguran que el fin del bloqueo está próximo. Yo todavía no lo veo pero me gustaría recibir comentarios sobre el tema.

No es la causa de todos los males, sin embargo, sí, estaríamos mejor sin embargo. Y después a ver qué pasa… a ver por dónde brota la vena de buenos Galileos.

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