…PERO NADA ME HACE EXTRAÑA

santa-marxNunca creí en los Reyes Magos. De hecho, preferí ahorrarle a mi madre la ardua tarea de buscar un regalo para su hija en plenos años noventa. La verdad es que me parecía ridícula la idea de que unos reyes del Oriente Medio, con lo difíciles que están las cosas por allá, vinieran en sus camellos, atravesaran el océano y llegaran (¿volando?) a una isla del Caribe para complacerle el caprichito a una chiquilla. Si lo hubiese creído me daría pena con ellos y hubiese escogido evitarles tamaña molestia. Tampoco hubo en mi casa arbolitos, al menos hasta mi primera adolescencia, y de más está hablar del viejo Santa Claus, que en realidad nació en un pueblo turco donde ni siquiera se celebra la navidad. No tuve nada de esos coloridos y costosos detalles en los diciembres de mi infancia, que sin embargo recuerdo como meses de fiesta y alegría.

Con la llegada de las primeras navidades sutilmente “autorizadas”, las tiendas de recaudación de divisas comenzaron a mostrar sus arbolitos, comercializar guirnaldas y pintar en sus vidrieras mensajes navideños y gorritos rojos. Del mismo modo los hoteles… y luego las casas, incluso la de los más ateos, empezaron a engalanarse con detalles y adornos que hasta entonces se habrían considerado como un reprochable desliz pequeño-burgués.

Recuerdo también cómo con la paulatina introducción de las navidades en Cuba descubrí el nuevo mundo de las diferencias sociales y cómo empezó a ser importante en esas fechas comer turrones españoles, contar uvas, recibir regalos bajo el arbolito, descorchar cidras y cocinar pavos en Noche Buena. Entonces, algunos amiguitos hablaban de “Santa” como si fuera su “abuelito del Norte” (de hecho, el regalo solía traerlo el abuelito del Norte), mientras otros no tenían idea de semejante historia, aunque sólo de oírla les resultaba sospechosa.

A mí, si bien me entusiasmaba aquella novedad y el entusiasmo colectivo por la nieve, los renos y las guirnaldas, me parecía ridículo empezar a hablar de pronto de Santa o de las Christmas como si fueran las primas del campo. Es por ello que aunque llegaron los arbolitos y las postales, siguió siendo más importante con quién pasaba esos días que cumplir con los estándares de consumo establecidos para las nuevas y tan esperadas festividades.

cubaysantaclausAunque creo que para la mayoría de los cubanos las navidades y festejos aledaños son otro pretexto para reunirse, comer chicharrones y tomar cerveza, noto en las más nuevas generaciones un talento natural para asirse a cuanto comercial navideño -importado de Miami, porque aún no hemos llegado a ese punto- les induzca a comprar, hacer, seguir ésta pauta, escuchar esta música, jugar con este juguete, vestir esta ropa… ¿ser feliz?

De cualquier manera tampoco es que estemos en peligro de someternos a Mr. Claus; digamos que es más bien un coqueteo disparejo, el viejo kitsch novelero del flirteo entre la campesina y el señor hacendado o entre el jardinero y la señorona. La propaganda oficial nos sigue recordando que lo que celebramos es otro aniversario del Triunfo de la Revolución y hasta conozco editores cuya misión ha sido recortar arbolitos de series y telenovelas.

Sea como sea, y con el empujón de Su Santidad Juan Pablo II, la Navidad ha llegado a Cuba, más allá de cualquier credo religioso o postura política e incluso sé de niños que ya se creen el cuento de los Reyes Magos –algo impensable en mis tiempos-, mientras sus madres estresadas le buscan un regalo más caro que el del año anterior.

A diferencia de Carlos Varela yo no solo no tuve sino que NO TENGO Santa Claus ni árbol de navidad, pero –creo yo- nada me hace extraña.  Como muchos, disfruto estos días, doy felicidades, como mucha carne de cerdo y celebro por el cumpleaños de Jesucristo y de mi amigo Carlitos, el cumplimiento de la cosecha de invierno,  el Triunfo de la Revolución y lo que se nos ocurra como pretexto de estar juntos y sentirnos dichosos por ello.  No hay que demostrarle nada a nadie, no hay que comprar más que nunca, ni los niños tienen que ser engañados con aquello de que sus regalos los traen tres reyes en camello desde el otro lado del Mundo o un viejo gordo que dice boberías y se viste para una nieve que en Cuba jamás ha caído.

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8 respuestas a …PERO NADA ME HACE EXTRAÑA

  1. Hilda dijo:

    Nunca crei en los reyes ni en Santa, porque cuando se me permitio celebrar la Navidad ya estaba estaba muy grande. Asi que celebre como todos los cristianos, Catholicos o no, el nacimiento de Jesus.
    Pero me enorgullesco al decir, que mi hijo de 8 años discute con sus amigos que le dicen que Santa y los reyes no existen. Mi hijo, que asiste a clases avanzadas en su escuela, porque su intelecto esta por encima del otros niños en su mismo grado escolar ( lo aclaro para que no se ponga en duda su inteligencia) posee aun la inocencia y la imaginacion que han perdido muchos niños de su edad, porque nosotros los padres los obligamos aveces a comportarse como adultos.
    Creo que esto es algo que en lugar de critar, deberiamos alimentar. Solo asi seguiran siendo niños un ratito mas y podran ser felices haciendo volar un muñeco vestido de rojo y azul, porque para ellos no es solo un muñeco, es superman.

  2. Javier dijo:

    Una sola pregunta, porque de todo corazón me da risa. Así que aún no tienes Santa Claus, ni árbol de Navidad…jejejeje…Y eres marxista, y socialista, y vives en Turquía, y has paseado por medio mundo…y no crees en Papa Noél…Qué lástima. ¿De corazón, de corazón, todavía crees en todo eso que te decía tu madre cuando no tenías 5 años? Te contradices. Tenemos que vivir la vida como pensamos. De lo contrario seríamos unos falsos.

    • admin dijo:

      Si de verdad me conocieras, así como pretendes mostrar que sabes algo de mi vida, notarías que no hay ninguna contradicción. Yo me muero como viví, como dijo el poeta. Y tú?

    • admin dijo:

      Por cierto… no creo que tengas idea de qué me contaba mi madre a los 5 años…

  3. didider dijo:

    bueno después de leerlo no iba a comentar pero he pensado, para que está este espacio si no para comentar y dar mi opinión? pensé que habría sido puesto aquí con total intención.

    el articulo muy real aunque lo sentí muy deprimente, yo tampoco me creí ese cuanto de santa y en mi casa tampoco había arbolito, pero oía anécdotas de días de fiesta y de celebración donde también se aprovechaba para ver a la familia que hace un año exactamente no se veía, no recuerdo haber celebrado el día del triunfo de la revolución ni que me trajeran juguetes de miami , mis padres se preocupaban más por hacerme pensar que la vida era mucho mas y que la felicidad todavía podía alcansarce, en fin, que entiendo la depresión de el articulo pero no tenemos que hablar de Miami ni de la Revolución como dos cosas obligatorias para decir que pasamos unas navidades muy jodidas,
    bueno era solo eso, disculpa si mi comentario te molesta de verdad no es mi intención,
    saludos y mucho éxito…

    • admin dijo:

      Hola, Didier!! Cómo se anda? Me parece muy bien que comentes! Bienvenidísimo. Como decía abajo, nada tengo en contra de ninguna de esas celebraciones, y tampoco cito a Miami o la Revolución para polarizarnos. La verdad es que aunque no tuvimos nada o casi nada, yo no recuerdo mis fines de año ni mis navidades como algo jodido… lo contrario! Ya vez, los niños no necesitan de ningún cachibache para cerrar el círculo. Es mi experiencia, al menos… Un abrazo!

  4. HERMINIA dijo:

    Mi nina, creo que tienes todo el derecho a pensar de este modo, pero yo tambien tengo el derecho de decirte, que la ilusion de la llegada de los Reyes Magos el dia 6 de enero, y la llegada de Santa el 25 de Diciembre es el recuerdo mas hermoso que un adulto pueda tener de su ninez, y si no preguntale a tu mami. No quiero entrar en una discusion ridicula , solo quiero decirte que esto no es una costumbre burguesa, pues mis padres nunca lo fueron , fueron gente muy humilde y yo guardo un recuerdo maravilloso de ese dia. No es algo politico para mi, es a solo una ilusion maravillosa en nuestra ninez!!! Un beso de tu prima!!!

    • admin dijo:

      Hola, prima… Feliz año nuevo! Nunca he dicho que sea una costumbre burguesa (aunque creo que lo es), sólo hice alusión a cómo podría enfocar el asunto el discurso oficial en otros tiempos, discurso que ha ido cambiando a medida que han ido haciendo falta los dólares de Santa Claus. No tengo nada en contra de la Navidad ni de cualquier otra fecha que sirva para reunir a la familia y festejar, sólo me da gracia que de pronto pareciera que si no se está en esa cuerda y no se hace lo que alguien dijo que hay que hacer en las navidades, o sea, rituales y celebraciones que nada tienen que ver con nuestra realidad, pues uno es un atrasado, o sencillamente algo no está bien. Por eso insisto en que no tuve nada de eso cuando fui niña y nada me hizo extraña, soy la persona que soy y no necesito contar uvas (que las he contado más de una vez con tremenda alegría) para probárselo a nadie. Un besote grande!

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